Aceite de cannabis, ¿se puede usar para tratar el cáncer?

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    Aceite de cannabis, ¿se puede usar para tratar el cáncer?


    Este tema, bastante controvertido, sigue estando en el centro de muchos debates en el ámbito médico-científico: ¿pueden utilizarse la cannabis y los productos derivados de ella (como el aceite de cáñamo) para tratar el cáncer? Para responder a esta pregunta hay que ser muy cautelosos y precisos.
    Empecemos diciendo que no, el cáñamo no puede considerarse una cura para el cáncer (ni para otras enfermedades). Para curarse, lo único que se debe hacer es seguir el tratamiento terapéutico tradicional, el único que ofrece al paciente una perspectiva de curación. ¡Nunca hay que dejarse embaucar por quienes afirman que la marihuana -u otras sustancias “milagrosas”- pueden representar una alternativa a los tratamientos convencionales!
    Una aclaración necesaria, a la que pueden seguir algunas observaciones sobre la relación entre el aceite de cáñamo (el “derivado” más extendido de la cannabis) y el cáncer; una relación que hasta ahora ha sido señalada por diversos estudios preclínicos.

    Beneficios del aceite de cannabis en el tratamiento del cáncer


    De hecho, las propiedades analgésicas, antieméticas y antioxidantes de la cannabis están reconocidas universalmente. Por tanto, el aceite de cannabis no puede considerarse una cura para los pacientes con cáncer, sin embargo, puede aportar una serie de beneficios al organismo que resultan útiles para reducir las molestias y los dolores asociados a los tratamientos (en particular, a la quimioterapia).
    En otras palabras, mientras que, en lo que respecta a la actividad tumoral propiamente dicha, los estudios son mayoritariamente de tipo preclínico (por lo que no proporcionan datos suficientes y definitivos que justifiquen su uso), el aceite de cannabis puede ofrecer apoyo para aliviar los síntomas de la enfermedad y los efectos secundarios de los tratamientos convencionales. Veamos cómo:

    • Ayuda a reducir la percepción del dolor. Esta propiedad es quizá la más importante del aceite de cannabis, que se utiliza con éxito para combatir las molestias causadas por diversos trastornos y enfermedades (inflamaciones, contracturas, dolores neuropáticos, etcétera), así como los dolores provocados por tratamientos intensivos como la quimioterapia y la radioterapia. Por tanto, las virtudes analgésicas del cáñamo representan una herramienta de apoyo eficaz para aliviar el malestar y contribuir así a afrontar con mayor fortaleza el proceso terapéutico.
    • Ayuda a reducir los vómitos y la sensación de náusea. Las propiedades antieméticas del aceite de cáñamo también resultan muy útiles para los pacientes con cáncer que están recibiendo quimioterapia o radioterapia. Del mismo modo, también es útil la capacidad de la cannabis para ayudar a recuperar el apetito, lo que resulta muy beneficioso tanto para los pacientes oncológicos -que a menudo se quejan de falta de apetito- como en el tratamiento de otras patologías (caquexia, anorexia y SIDA, por ejemplo).

    Estos beneficios, junto con otros, también aparecen recogidos en el sitio web del Ministerio de Salud en relación con la prescripción de cannabis de uso médico en Italia, que representa una posibilidad de tratamiento válida cuando “los tratamientos convencionales o estándar” resultan “ineficaces”.

    CBD y cáncer: datos y estadísticas


    Probablemente nunca se inventará ni comercializará (al menos por ahora) una “píldora” capaz de vencer al cáncer. El principal problema es que el cáncer no es una única patología, sino que está compuesto por un conjunto de enfermedades.
    Por tanto, tratarlas resulta más difícil. Además, el tumor consigue modificar su estructura con el tiempo, expandirse y, entretanto, escapar de los tratamientos.
    No obstante, hoy en día existen algunos tipos de tumores malignos que presentan un alto porcentaje de supervivencia.
    Según datos y estadísticas oficiales (elaborados por AIRTUM, Asociación Italiana de Registros de Tumores), en Italia los tumores que tienen mayores probabilidades de curación son:

    • Tiroides (supervivencia del 93%);
    • Próstata (91%);
    • Testículo (91%);
    • Mama (87%);
    • Melanoma (87%).

    Luego hay otros tipos de cáncer que resultan mucho más graves y presentan menores probabilidades de supervivencia. Uno de ellos es la leucemia, que afecta a la sangre y es uno de los tumores más peligrosos de todos. Es capaz de resistir a la quimioterapia y presenta un alto riesgo de recaída.
    Pues bien, se ha descubierto que las líneas celulares derivadas de esta enfermedad son muy sensibles al cannabidiol.
    Por tanto, el CBD podría desempeñar un papel fundamental en el tratamiento del cáncer.

    Propiedades destacadas por estudios preclínicos


    Otras propiedades terapéuticas del aceite de cáñamo son actualmente objeto de estudio; en realidad, muchos de sus efectos ya han sido puestos de manifiesto por estudios realizados en laboratorio (en ratones y ratas y con células tumorales “cultivadas” in vitro; nunca en seres humanos, por motivos éticos).
    Nos referimos, concretamente, a la propiedad del aceite de cannabis de:

    • obstaculizar el desarrollo de algunos tipos de tumor, provocando la apoptosis (degeneración programada de las células malignas);
    • reducir la formación de vasos sanguíneos que permiten al tumor crecer (efecto antiangiogénico);
    • obstaculizar el envejecimiento celular precoz y la proliferación de radicales libres (propiedad antioxidante). Esta propiedad del aceite de cannabis merecería una mención en relación con el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer;
    • fortalecer el sistema inmunitario.

    Como se ha señalado, los estudios sobre las virtudes beneficiosas del aceite de cáñamo se encuentran todos en fase preclínica: se han demostrado con éxito en laboratorio, pero nunca han sido respaldados por ningún ensayo (y mucho menos en seres humanos). En consecuencia, todavía no han encontrado aplicación en el ámbito médico.
    Por eso hay que ser muy cautelosos cuando se habla del aceite de cannabis como posible cura para el cáncer y otras patologías. En conclusión, su única función es ayudar a reducir el dolor y otros síntomas causados por la enfermedad.

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